Escucha lo que te dicen los datos
Todavía es temprano. Antes de entrar al invernadero, echas un vistazo rápido a los datos. Los gráficos, las mediciones climáticas y las tendencias recientes te dan una primera idea de cómo se está desarrollando el cultivo y de si algo empieza a cambiar.
Con esa información en mente, entras al invernadero. Observas las plantas, percibes el clima y prestas especial atención a las zonas donde los datos indican algún cambio.
Más tarde, tu atención vuelve a centrarse en lo que viene. ¿Cuándo comenzará la producción? ¿El cultivo sigue avanzando según lo previsto?
La mayoría de los días parece que todo está bajo control. Hasta que pequeñas desviaciones comienzan a acumularse. No necesariamente por una mala decisión, sino por una serie de decisiones que parecían lógicas en ese momento. Y es ahí donde surge el reto: encontrar el equilibrio entre gestionar lo que ocurre hoy y cumplir con los resultados esperados mañana.
La previsibilidad rara vez se pierde de un día para otro. Normalmente empieza con pequeños cambios: un poco menos de luz hoy, una temperatura ligeramente más alta porque se adapta mejor a las condiciones, o lámparas que se encienden más tarde y aun así permiten alcanzar la integral de luz diaria deseada.
Ninguna de estas decisiones tiene por qué ser incorrecta por sí sola. Pero el desarrollo del cultivo es acumulativo y, a medida que se acerca la cosecha, pequeñas diferencias pueden generar un impacto cada vez mayor.
Por eso, cultivar de forma predecible no consiste únicamente en seguir un plan sobre el papel. Empieza por entender dónde se encuentra tu cultivo hoy y saber cuándo intervenir y cuándo es mejor mantener el rumbo.
Un día con Wilbert en el invernadero
Wilbert Lammers, consultor de Priva, entra al invernadero. Lleva años haciéndolo y visita a productores con distintos cultivos y variedades. Su primer paso siempre es el mismo: observar el cultivo.
“Mi experiencia ya me dice mucho”, afirma Wilbert. “Pero nunca me baso únicamente en ella”.
La experiencia es valiosa, pero a medida que el cultivo se vuelve más complejo, también resulta más difícil evaluar todo únicamente a simple vista, especialmente cuando se cultivan diferentes especies o variedades una junto a otra.
Él mismo lo resume de forma sencilla: “Cada productor tiene su propia manera de cultivar. Mi función es ayudarle a obtener los mejores resultados con las soluciones de Priva, sin cambiar la forma en que quiere cultivar”.